Una campaña con otros efectos


La inclusión de imágenes impactantes y leyendas claras de los efectos de los cigarrillos, impresas en los atados, parecen no concientizar del todo a los fumadores más allá de horrorizarlos.


Imágenes como una mujer en camilla con respirador, un recién nacido enfermo y un pie con una etiqueta colgando del dedo pulgar comenzaron a aparecer en los atados de cigarrillos como parte de la campaña antitabaco que horroriza pero no logra concientizar del todo a los fumadores. También incluyeron diversas leyendas en la parte posterior advirtiendo sobre sus efectos.
A partir de junio de este año comenzó la iniciativa que obliga a las tabacaleras a incluir pictogramas y leyendas en sus productos como parte del Programa Nacional de Control de Tabaco, a fin de lograr reducir el consumo y evitar enfermedades y posteriores muertes a causa del cigarrillo. El 14 de junio de 2011 fue publicada la ley 26.687 en el Boletín Oficial que establecía el plazo de un año para la implementación de esta medida además de regular todo aquello referido a la publicidad, promoción y consumo de tabaco. Pero no parece surtir el efecto deseado en los fumadores.
Desde las empresas que manufacturan el producto es muy difícil conseguir respuesta alguna, los encargados de prensa evitan dar datos acerca de si se ven perjudicados o no financieramente. Pero no bajan los brazos: hace unas semanas, en el boliche capitalino Pachá, Marlboro realizó una campaña publicitaria en la cual promocionaban sus nuevos atados que brillan con la luz negra regalándoselos a todos aquellos que ingresaran al establecimiento.
Según la distribuidora Potigian, que comercializa sólo los cigarrillos de Massalin Particulares, las ventas no se vieron afectadas desde la implementación de la medida sino que se mantuvieron intactas. También diversos kiosqueros de la Capital Federal afirman que el consumo no se reduce pero genera otro resultado: ponerle los pelos de punta a más de uno.
Los compradores piden a los comerciantes que les cambien los atados por el hecho de las imágenes, la mayor parte rechaza al que tiene la foto del bebé. “Yo les respondo que se la aguanten o que dejen de fumar, no puedo ponerme a seleccionar qué imagen les doy cuando vendo los cigarrillos”, afirma Daniel, un kiosquero de Barracas. Algunos fumadores optan por otro tipo de medidas, tales como recortar la parte frontal de un atado de los clásicos y usarlo como portada de los nuevos colocándolo entre el celofán y el cartón, comprar cigarreras y la más fácil: tachar directamente la imagen. “Yo soporto la imagen, pero la gente que tengo alrededor no tiene que ver eso cada vez que saco el atado. Ya me encargué de realizar quejas telefónicas porque esto no debería ser así”, afirma Jorge, un consumidor. Son muy pocos aquellos que rechazan el producto y se retiran de los locales sin comprar. Aunque todos coinciden en que los harta y repugna esta implementación y que esto no va a lograr que dejen de fumar.
Por otra parte, varias personas, tanto aquellas que fuman como las que no, creen que esta medida va a traer consecuencias. Aseveran que puede acarrear una somatización por la cual las personas terminarán enfermándose en base a la nueva política antitabaco. La psicóloga Susana Capellacci echa por tierra estas afirmaciones: “El adicto simplemente va a ver la imagen, bloquearla y dar vuelta el atado. La adicción es más fuerte que cualquier imagen para ellos”. En cuanto a la concientización por los daños que puede ocasionar el consumo de tabaco, la terapeuta, quien es ex fumadora, afirma que depende mucho de las edades: “Los jóvenes, por una cuestión natural, no sienten los efectos. El problema comienza cuando se acercan a los cuarenta y no pueden realizar actividades físicas, tales como caminar o correr”.
Pero también hay otra campana que escuchar. El diario La Nación publicó recientemente una encuesta a fumadores mayores de 15 años en la cual afirma que siete de cada diez tiene planeado dejar de fumar, cinco de ellos realizó por lo menos un intento de dejar el cigarrillo en el último año y tres no piensan dejar de hacerlo. Los datos surgen de los resultados preliminares de la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Adultos (EMTA). También hacen una aclaración: aunque comprueban que se avanza, los especialistas instan a no bajar los brazos porque las estrategias para impulsar a fumar son múltiples. Marta Angueira, directora del Programa Ciudad Libre de Humo, afirma que según esta encuesta 700 mil argentinos dejaron de fumar en el lapso de dos años y que esto es gracias a las acciones de prevención y control.
Por la constante renovación de consumidores y la negativa de dejar de fumar de muchos, los comerciantes del tabaco no se ven afectados aún por estas medidas aunque los encargados de realizar la contraofensiva vean avances. Esto deja claro que abandonar el cigarrillo es una decisión propia por más intentos que las organizaciones de salud realicen.

Comentarios

Entradas populares