Una nueva temática en el cine nacional


"Nueva de Fujian" retrata a una china recién llegada a Argentina que comienza a trabajar en un supermercado y, por diversas razones, como el desprecio y la falta de respeto, ataca con una cuchilla a sus compañeros de trabajo. La directora Analía Orfila captó esta historia de un hecho real y la plasmó en la pantalla con los protagónicos de Eva Blanco e Ignacio Huang (“Un cuento chino”).
-¿Qué movilizó a que abarcaras esta temática en tu corto?
-Analía: Si bien convivimos con la inmigración china y sus supermercados, todavía no se abarcó culturalmente el tema desde el cine nacional. Es algo que debe contarse ahora y no esperar más. El guión lo tengo escrito hace cinco años y me pareció que ya era el momento para hacerlo porque no podía seguir dilatándolo. La historia está basada en un hecho real y quise abrir ese mundo sobre el cual todos los argentinos fantaseamos y no sabemos de qué se trata. Quería unir las dos culturas y entrar en ese mundo. Esta mujer llegó por su cuenta a trabajar acá por medio de un contacto, se volvió loca, atacó a sus compañeros de trabajo con una cuchilla y terminó en la comisaría sin que nadie, ni su novio ni la embajada de su país, se hiciera cargo de ella y volvió a quedar sola y varada en una nación extranjera. Hasta los policías querían sacársela de encima. Me pareció muy interesante ésta historia en particular. El romper con el pasado y tener un futuro incierto fue lo que me atrajo de este suceso. El resto del corto salió de mi imaginación para darle contexto a este hecho. Trato de entrar en la psique de esta persona y crear una identificación con el espectador, que sienta que esta persona tenía sentimientos, quería estar con alguien y tener una vida y estaba rodeada de gente que la pasaba por alto, que no la respetaba ni identificaba como persona. La protagonista tiene que adaptarse a un mundo que ya está creado. El personaje de Ignacio ya tiene una vida, sus amistades e historias.
-¿Qué esperabas obtener con tu cortometraje?
-Analía: Mi expectativa era estrenar en Buenos Aires y cumplir con mi equipo en ver la película en la pantalla grande. Haber entrado en competencia me halaga, pero mi objetivo era la exhibición, y eso ya está cumplido. Proyectarla en un cine comercial de Capital Federal tiene su mérito. No es lo mismo presentarla en Bafici que en You Tube o en el exterior donde ninguno de los que trabajó en el film puede viajar a verlo. Es muy lindo poder ver de este modo el esfuerzo que hicimos durante tanto tiempo.
-¿Y cómo costearon la producción?
-Ignacio: Hay mucha producción independiente pero poco apoyo y sólo algunos premios. Hacer cine es caro. Analía pidió subsidio y no se lo otorgaron. Sin embargo, lo hizo igual con su propio capital, superó las necesidades y el corto llegó al Bafici. Eso es muy valioso, porque muchos, cuando les niegan el dinero, dejan atrás su sueño. En este caso insistió, confió en ella misma y en su intuición y lo logró, lo cual es muy aplaudible. Si hay ganas de hacer las cosas, uno hace que sucedan. Mucha gente trabajó ad honorem.
-Analía: Sin el apoyo económico tus ideas quedan postergadas en el tiempo. Es cuestión de superar las barreras y llevarlo adelante. Fue un corto muy difícil de realizar.
-¿Qué fue lo más difícil?
-Analía: Lo más complejo fue la locación, un supermercado. Conseguimos uno de los pocos con dueño argentino. Los chinos no confían de la gente que se puede meter al negocio. Estaba la posibilidad de que se ofendan con la historia, pero no pude ni contárselos. Temen que les roben.
-Ignacio: la comunidad china es muy cerrada y no entienden lo que un grupo de cineastas quieren hacer en su local. No abren sus puertas a este tipo de cosas porque tienen temor, son muy conservadores. Ese autismo que tienen hace que se cierren, eso es muy chino.
-¿Y cómo lograste conseguir a Ignacio, teniendo en cuenta que trabajó nada menos que con Ricardo Darín?
-Analía: Ignacio siempre está abierto a este tipo de producciones independientes y le gusta. Él siempre evalúa los guiones y que haya formado parte es muy valorable.
-Ignacio: haber hecho “Un cuento chino” me abrió muchas puertas en Argentina y me dio la posibilidad de poder elegir qué es lo que quiero. Empiezo, de alguna manera, a posicionarme como artista y tengo que tener un discurso como tal. Me gustó mucho su idea porque tiene que ver con mi entorno, mi origen y este mito urbano de lo oriental. Hay poca gente de acá que abre el corazón, la mente y la mirada a estos espacios, si bien están muy cerca nuestro diariamente. Es muy valioso que Analía haya visto algo especial en este tema. Por esta razón me acoplé a su idea y lo hago propio porque coincide con lo que yo quiero transmitir desde mi posición de actor.
-¿Y respecto a lo que el argentino promedio ve de su comunidad?
-Eva: No me gusta la imagen actual de los chinos en Argentina, de gente sin educación. La situación está cambiando, están viniendo muchos estudiantes y empresarios. La cultura se está mezclando mucho acá, como por ejemplo el Feng Shui. A mí me gustan esos intercambios. Me gustaría estar en otra película que también muestre la nueva imagen de China y que conozcan más sobre nosotros.

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