El desglose de un día verde

Se hicieron esperar doce años para volver a pisar suelo argentino. El trío punk californiano Green Day regresó finalmente el 22 de octubre de 2010 en el marco del festival Pepsi Music. Durante tres horas sacudieron 35 mil personas que quedaron sedientas por más rock verde.



Más allá de que la apertura de las puertas estaba prevista para las 16, como es costumbre los fans ya se encontraban desde hacía varias horas haciendo una larga fila desde Avenida España y Lafone dando la vuelta hasta llegar a De Dellepiane y Balbín, en la zona de Costanera Sur. Cuando las puertas finalmente se abrieron, la manada verde comenzó su apresurada marcha para ingresar al predio de la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors, lugar donde estaban emplazados los dos escenarios: el principal para Green Day y un secundario para las bandas soporte. Los seguidores de la vieja y la nueva escuela comenzaron a poblar el campo.
A lo largo de la tarde y para que los asistentes soportaran la espera, por el escenario secundario comenzaron a tocar bandas como Bulldog, Árbol y Cadena Perpetua. A las 20, cuando la noche terminaba de caer, Massacre apareció en el escenario principal para ser los teloneros oficiales de los californianos. Luego de que los autores de “Plan B: Anhelo de satisfacción” culminaran su presentación, apareció el conejo rosa Drunk Bunny, mascota de Green Day, que comenzó a hacer vitorear al público mientras se bebía casi de un sorbo dos pares de cervezas una atrás de la otra y anticipaba la llegada de la banda que los había convocado a todos allí.
A las 21.30 las luces del escenario se apagaron por completo. Comenzaron a sonar las primeras notas de un piano y con ellas, como es costumbre del grupo, empezaron a aparecer uno por uno. Green Day tomó posesión de su lugar ante un público enfervorizado y la canción “21st Century Breakdown” inundó el lugar. Personas de todas las edades enloquecían con cada uno de los acordes. El famoso pogo se volvía imposible porque era una mezcla de saltos y oleadas de gente que llevaba a los fans de un lado a otro casi en bloque, uno pegado al otro. Cuando llegó el turno de interpretar “Boulevard of Broken Dreams” los integrantes del grupo quedaron atónitos a mitad de la canción. Dejaron de tocar y observaron la devolución de su público, a lo que Billie Joe Armstrong, líder de la banda, respondió con una reverencia saludando al cielo arrodillado en el piso, con sus dos manos como si rezara, para luego tomarse la cabeza mientras la apoyaba en el suelo generando el mayor estallido de ovaciones de la noche.
Durante las tres horas del show hicieron un repaso de lo mejor de su discografía a lo largo de 37 canciones, desde su casi himno “Basket Case”, llevando al público al clímax de la locura con “Hitchin’ a Ride” y despertando la nostalgia con “Going to Pasalacqua”, canción de su primer álbum de 1990. Además tocaron covers de “Rock n’ roll” de Led Zeppelin, “Hey Jude” de The Beatles y la infaltable “Highway to hell” de AC/DC. Al culminar la presentación, Billie Joe dijo: “Esta noche fue el mejor show de Green Day. Es el más grande de todos”.

Un 22 de octubre que los fans de la banda jamás olvidarán y dejó abierta la puerta para un nuevo regreso.

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