Hitler ganó la guerra



El racismo persigue a esta sociedad hasta debajo de la cama. Todos recuerdan la cobertura mediática del caso de Justina Lo Cane, la niña que falleció en la Fundación Favaloro porque no encontraron donante de corazón para ella; no hubo medio que no dedicara hasta horas a lo que le sucedió. Pero Fernando Almeida, el niño correntino que murió en el Garrahan, y a quien el Incucai le negó el trasplante por considerarlo insalvable, quedó repicando sólo en la memoria de su madre.

Todas las vidas valen por igual; seas rico o pobre, flaco o gordo, rubio, morocho o pelirrojo, humano, gato o perro: tenés derecho a vivir. Que dos niños mueran ya sea por falta de un trasplante o de hambre es una brutalidad por donde se la mire. Pero que los medios se hagan eco por cada rincón de sus pasillos ante la muerte de una bella niña rubia y se desentiendan de la de un niño del interior, ambos por la misma causa y con escasos 36 días de diferencia, es un reflejo claro de que las agendas periodísticas presentan un inequívoco racismo que torna esto más bestial aún.

Me importa poco si este medio piensa políticamente de un modo y aquel de otro si a fin de cuentas todos están igual de deshumanizados. Fernando tenía 13 años y tanto el Garrahan como el Incucai decidieron sacarlo de la lista de espera y su decisión fue avalada por el Ministerio de Salud Pública de Corrientes diciendo que fue “perfectamente argumentado bajo criterio médico”. Consideraron su estado como “irreversible”; murió y no hubo campaña, hashtags ni mierda, todos se desentendieron de lo sucedido y lo archivaron. Por el otro lado, #LaCampañadeJustina inundó las redes, todos empezaron a hablar de la importancia de donar órganos, “multiplicar la vida por siete”, TN, C5N, Crónica y todos los canales presentaron una cobertura y seguimiento para encontrarle un corazón a Justina. Lamentablemente, ella tampoco sobrevivió a la cardiopatía que la afectaba desde chiquita y falleció a sus 12 años.

Vale simplemente con que realices el siguiente ejercicio mientras lees esto: abrí dos pestañas en tu navegador, en una buscá en Google a Fernando Almeida y en otra a Justina Lo Cane (los nombro por orden cronológico de sucesos, él murió antes que ella). ¿Listo? En ambas clickeá la opción “noticias”; después hace lo mismo con la opción “videos”. ¿Y? ¿Sorprende verdad? Los medios ya sean online, escritos o de tv, presentan una amplia gama de resultados de Justina, pero de Fernando… bastante menos. Dos casos similares, con edades casi idénticas; dos vidas que se apagaron antes de tiempo, y los medios y vos mirando para un solo lado…

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